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EGIPTO, TÚNEZ, GRECIA, BOLIVIA… ¿Y AQUÍ CUÁNDO?

Como en 1886, en 2011 el 1º de mayo encuentra al proletariado luchando en distintos rincones del mundo por imponer sus necesidades humanas frente a las del capital. Desde el norte de África se extiende la ira del proletariado, que ya no acepta más entregar su vida por la economía. Esa lucha de nuestra clase contra la dictadura de la economía es histórica pero también es inmediata, porque no están separadas, porque la lucha de ahora es la misma que la de ayer, porque –al contrario de lo que nos hacen creer– nuestras condiciones de vida, de trabajo, de salud, de alimentación, no dejan de empeorar, y porque ya es imprescindible y urgente para nuestra supervivencia la defensa de las necesidades humanas en contra del capital.

Por lo tanto, la lucha por las realizaciones inmediatas, como contra el aumento de precios o por la reducción de la jornada laboral, no son más que expresiones de la necesidad de las luchas totales. Porque la revolución no es algo diferente a la generalización de todas las reivindicaciones. No hay reivindicaciones políticas o económicas, históricas o inmediatas. Es en la acción proletaria decisiva y radical donde se supera la supuesta separación entre las necesidades humanas inmediatas y la necesidad humana de revolución, la necesidad de resolver algo socialmente de la lucha contra los opresores y explotadores, la necesidad de comida y vivienda de la necesidad de destruir a los opresores y su Estado que nos la negarán mientras existan.

Estas separaciones son la trampa histórica para mantener la dominación burguesa, el agujero por donde se cuela el reformismo para mantener las cuestiones de fondo intocables. El capitalismo no se reforma, se destruye.

Como cada 1º de mayo, son nuestros explotadores quienes intentan imponer “la celebración del trabajo”, una nueva excusa para imponer la pasividad a los explotados y festejar la transformación de nuestra actividad ¡y de nosotros mismos! en capital. El trabajo asalariado no es más que la actividad humana presa de la sociedad de clases, donde cada movimiento, cosa o ser viviente solo se piensa como ganancia.

Y esta realidad del capital es una realidad mundial, por ello somos internacionalistas. Tampoco es una elección ideológica ni comprendemos al internacionalismo como la suma de los nacionalismos particulares o la suma de la “auto-determinación de los pueblos”. Entendemos que las luchas en otras regiones contra el capital y su Estado son nuestras luchas, no por simpatía, sino porque nuestra clase es internacional y solo internacionalmente puede destruir el capitalismo. Nuestro enemigo, el capital, es el mismo, en todas partes del mundo. Nosotros, también.

¿Ya hemos atacado sus guardianes?
¡Asumamos que son la cara visible y el brazo armado que defiende a la clase capitalista!

¿Ya hemos atacado o desviado las mercancías?
¡Asumamos que su existencia es la razón de nuestras miserias!

¿Ya hemos pedido la renuncia de un líder político?
¡Asumamos nuestra lucha contra todo gobierno y el Estado!

¿Ya hemos desobedecido las órdenes de los sindicalistas?
¡Asumamos una lucha fuera y contra los sindicatos!

ESTRUCTUREMOS EL COMBATE ROMPIENDO TODA SECTORIALIZACION,
REBASANDO TODAS LAS FRONTERAS Y LAS DIVISIONES QUE NOS IMPONEN
¡CONTRA LA DICTADURA DEL CAPITAL Y LA AGUDIZACION DE LA MISERIA
¡EXTENDAMOS LA REVUELTA!

 Proletarios Internacionalistas
http://www.proletariosinternacionalistas.org